LOS MARA SALVATRUCHA
La migración es innata al ser humano. El camino por
territorios insospechados en búsqueda de mejor comida, cobijo, mejores
condiciones de vida se ha dado desde su origen mismo. Las fronteras siempre se
han roto y se seguirán rompiendo.
A mediados de los noventas, cuando la presidencia de Bill
Clinton en Estados Unidos se eclipsaba poco a poco, se impulso una campaña para
enfrentar a las temibles pandillas en ese país que asolaban a negocios con
cuotas, se mataban entre ellos y ya generaban terror entre la sociedad, una era
la Mara Salvatrucha, la otra Barrio 18.
El plan era sencillo, y se sigue aplicando: deportar a sus
países de origen a todos los pandilleros que hubieran estado presos por delitos
propios de “pandilleros”.
Esto llevo a que más de 20 mil pandilleros regresaran a El Salvador, Honduras y Guatemala entre el 2000 y 2004. Según el sitio especializado en crímenes insightcrime.org, Estados Unidos deporta a El Salvador a 100 exconvictos por semana.

Tan sólo en 2017, en el marco de la estrategia del entonces presidente Enrique Peña Nieto en torno a la inmigración, en Chiapas se detuvieron a 148 pandilleros de la MS13 y Barrio 18, por delitos como asesinatos, extorsiones a migrantes y violaciones. Aunque el número parecería ínfimo, este representa 10 veces más de lo reportado en 2016.

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