Creación literaria
López Chávez Alexis
La maravilla del
ayer es la monotonía del hoy
Azrael, honda y abre tus alas negras,
ángel bíblico, ángel fuerte,
ángel de redención, ángel sombrío,
ya es tiempo que consagres a la muerte
mi cerebro sin luz, altar vacío…
Azrael, mi esperanza es una enferma;
ya perdida mi fe; llegó el ocaso,
ven, ahora es preciso que yo duerma...
¿Morir..., dormir..., dormir...?
Un triste lamento de quien se marcha,
desvaneciéndose en el viento oleado
a lo
lejos se ve, la silueta del amor,
perdido
en la distancia olvidado…
Que un día pudo volar observando
la
vida ausente, que ya no le pertenece.
¡No
sufras más!, el Ángel de la muerte
dándote
un beso por ti ha llegado…
La muerte se llevó tu presencia física,
pero nunca podrá arrebatarnos nuestro amor,
que seguirá vivo en mi corazón destrozado,
y en el recuerdo de cada momento juntos.
La muerte llegó y se llevó nuestro amor,
y ahora me encuentro sólo y desolado,
sin tus besos, sin tus abrazos,
sin tu mirada que me iluminaba.
Soy un estúpido y un niño...
dime si sonrío, tú lo haces con bondad
y si somos reales para convivir,
¿porque aún no me has abrazado?
Solamente soy un niño,
que ha sentido la máxima desesperación,
que no soy capaz de sentir la máxima felicidad,
¿era necesario verte morir para
saber lo bueno que es vivir?
La vida parece haber perdido su sentido,
y el mundo se ha vuelto oscuro y vacío,
no puedo evitar sentirme perdido,
sin saber cómo sobrevivir a este frío.
Extraño cada momento que pasé contigo,
cada sonrisa, cada risa, cada abrazo,
y aunque sé que nunca encontraré consuelo,
sé que tu recuerdo siempre estará a mi lado.
Descansa en paz, mi amor perdido,
y sigue iluminando mi vida desde el cielo,
porque aunque ya no estés aquí conmigo,
siempre te llevaré en mi corazón.
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